| La lámina de polietileno es un material de amplia difusión para la protección y aislamiento de las losas de pavimento contínuo de hormigón. Se comercializan en bobinas de 50 kg cuyo rendimiento en superficie viene determinado por el espesor del plástico:
- Galga 200: Aproximadamente 1.050 m2 por bobina.
- Galga 400: Aproximadamente 540 m2 por bobina
- Galga 600: Aproximadamente 360 m2 por bobina
Los palets completos llevan 20 bobinas de 50 kg para un peso total de 1.000 kg.
Al tratarse de un material que ha de quedar enterrado, el producto se suministra siempre fabricado a partir de material reciclado. Encontrarás las fichas técnicas de este producto al final de la página.
Funcionamiento de la lámina de polietileno.
Las láminas de polietileno se interponen para reducir el rozamiento de la solera con la capa de base, para impedir la pérdida de agua del hormigón durante la puesta en obra, o bien como elemento impermeable que aísle el pavimento de la humedad procedente del terreno. Esta última aplicación sólo es efectiva cuando se produce un adecuado solape entre las láminas –y en ocasiones incluso la soldadura entre las mismas-, y se evite que se produzcan roturas durante las operaciones de puesta en obra. En las dos primeras aplicaciones la lámina se coloca directamente bajo la losa de hormigón, mientras que cuando se dispone como lámina impermeabilizante se puede colocar directamente bajo la losa o entre la capa granular y la capa de nivelación de arena. Este material es imprescindible. El hormigón es un elemento vivo que interactúa con cualquier otro elemento de su entorno. En las primeras etapas de fraguado, un hormigón que no se halle debidamente aislado de la capa de base cederá parte del agua que necesita para su correcto fraguado. En una etapa posterior, absorberá de la capa base una humedad indeseable que incidirá, de manera directa y negativa, en las características mecánicas del pavimento. Este material, por otra parte, representa un coste añadido por metro cuadrado muy pequeño, lo que lo convierte en un elemento de uso obligado en la obra moderna. El último factor a tener en cuenta con respecto a este material, aunque no por esto el menos importante, es el ecológico. El polietileno no es un material biodegradable, pero tampoco puede ser considerado tóxico en una aplicación de este tipo. El impacto medioambiental derivado de su uso en pavimentación es nulo y en el hipotético caso de que el terreno fuera requerido para su recuperación medioambiental, este material podría ser eliminado de una forma completa. No existe por lo tanto, a nuestro juicio, ninguna razón ecológica que desaconseje su uso.
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